REPETICIÓN, REPETICIÓN, REPETICIÓN

A lo largo de las diferentes secciones del blog hago numerosas menciones a la “repetición” como valor importante a la hora de fijar los conocimientos.

Hago un aparte en este post para evitar que de tanto hacer referencia a la repetición pueda devaluarse el sentido que quiero otorgarle.

La repetición no es sólo importante, es que es FUNDAMENTAL, así, con mayúsculas.

No hay nada en un idioma que se retenga por primera vez, o al menos yo no conozco a nadie que tenga esa capacidad.  Así que a menos que cuenten con un “little einstein” en casa, la repetición deberá formar parte continua del plan de trabajo que trazamos.  Sólo así, tras muchas, decenas de repeticiones, conseguimos que los contenidos se asimilen.

Es pesado.  Es muy pesado a veces tener que volver una y otra vez a repetir ejemplos. Darse cuenta de que tras 5 o 6 sesiones el niño vuelve a cometer errores que creíamos superados y tener que volver a recordárselo, pero….  el aprendizaje es así.  No es una trayectoria rectilínea sino un largo y sinuoso camino (“the long and winding road” 🙂 ).  Habrá días en los que se levante de la silla con la sensación de un trabajo bien hecho y con la admiración por la capacidad de su alumno.  No obstante, habrá algún día también en el que tendrá que interrumpir la clase y posponerla porque su alumno está bloqueado y no encuentra la manera de desbloquearlo. Será una sabia decisión, porque también le permitirá a usted como profesor enfocar tal o cual contenido de una manera distinta.

Le animo pues a no desesperarse o a aburrirse.  Su entusiasmo es la gasolina que mueve el motor, ya que los niños normalmente no valoran la necesidad de realizar un esfuerzo (como el de aprender un idioma) cuando no conlleva una recompensa inmediata.  En este caso es usted quien conoce mejor el valor de la recompensa: mejores perspectivas laborales, capacidad de viajar, conocimiento de otras culturas,…  ¡transmítaselo sin pudor a su alumno!.  Dígale que el esfuerzo que está realizando tendrá consecuencias enormemente positivas en su futuro. Por otra parte, un regalito puntual a su alumno por un destacado esfuerzo concreto… pues también motiva 🙂

Como conclusión, consiga evitar con su entusiasmo que el tedio se cuele por los resquicios de nuestro incipiente edificio de conocimiento.

Motivación

Usted y su alumno se han embarcado en un viaje hacia el conocimiento del idioma que comunica a más millones de personas en el mundo.  Ha pasado alrededor de un mes y han avanzado hasta el punto de poder comprender un conjunto de frases sencillas en sus diferentes formas.  Llega el momento de hacer un pequeño alto en el camino para valorar lo logrado y motivar a su alumno para continuar con energía.

Les voy a presentar la “arenga” que realicé con mi hijo:

Motivacion 1

Dibujé un perfil sencillo de un cerebro, y representé las palabras de un idioma como una serie de puntos que se van almacenando en el cerebro a medida que se aprenden:

Motivacion 2

Después le dije: “Alejandro, hay gente que piensa que para hablar un idioma lo que hay que hacer es aprender más y más palabras de memoria.  Pero no se trata de eso….”.  Comencé a trazar líneas entre los puntos:

Motivacion 3

Seguí con mi “discurso”: “…..de lo que se trata es de conectar todas estas palabras entre sí para poder formar frases con las que poder comunicarte con los demás.  Tenemos que construir esta red juntos para que ya no se te olvide nunca”.

Motivacion 4

Hice una pausa y miré a Alejandro.  En su cara se esbozaba una sonrisa de complicidad.  Se sentía partícipe de algo nuevo y diferente.

…..la semilla estaba plantada.

Ahora hay que seguir regando,… o seguir remando 🙂

Enseñar inglés en casa

Aprender inglés ya desde niños es indispensable de cara a la socialización en el mundo globalizado del siglo XXI.

Lo que en otros tiempos sólo estaba al alcance de unos pocos privilegiados es hoy en día un pasaporte (necesario, aunque no suficiente) a la supervivencia laboral así como un medio necesario para el acceso a la información de alto valor.  Cualquiera que destaque en su actividad profesional se ve antes o temprano enfrentado al hecho de necesitar de tal o cual idioma (a menudo pero no siempre el Inglés) para tener acceso a los últimos descubrimientos en el campo que le concierna.

Este blog pretende ser una guía para padres que se encuentren en la siguiente situación:

  • Hablan inglés con fluidez y lo usan con gusto cuando lo necesitan (trabajo, ocio,…)
  • Tienen hijos que saben ya leer pero no han vivido en un entorno angloparlante.
  • Desean enseñarles inglés a sus hijos a un ritmo alto
  • Poseen disponibilidad para dedicarle a la enseñanza del idioma alrededor de 30-45 min diarios.
  • Desean compartir con sus hijos el proceso de aprendizaje del idioma

Aprender un idioma se asemeja a la construcción de un edificio.  Los ladrillos serían las palabras, lo que llamamos vocabulario.  Los ladrillos se sostienen por estructuras, reglas que es lo que llamamos gramática.  Aquí se acaban las analogías arquitectónicas, porque los edificios no hablan 🙂 La expresión oral, la conversión en sonidos sería el verdadero objeto que hace que un idioma se interiorice y sirva de vehículo de comunicación entre las personas.

No pretendo sentar cátedra alguna ni poner en cuestión la metodología “oficial”.  Solo afirmo que el método que desarrollo en este blog, absolutamente basado en mi propia experiencia y carente de formación reglada alguna, funciona.  Mi hijo está aprendiendo inglés.  Es posible enseñar inglés en casa, aun sin contar con un profesor particular nativo ni academias y viviendo además en un entorno en el que no se habla inglés asiduamente.

Este largo viaje hacia el conocimiento del inglés lo considero un logro de ambos, que está siendo además una extraordinaria fuente de placer que disfrutamos como padre e hijo.

Les invito pues a embarcarse con nosotros.