Aprender inglés de niños… también ahorra dinero (2ª parte)

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Si queremos cruzar un rio donde no hay puente, todos queremos ir pisando en los mejores troncos.  Que estén bien asentados, que no nos resbalemos, que no se nos conviertan en un cocodrilo que nos zampe 🙂

En un post precedente hablaba del fracaso de la formación oficial, la formación reglada en academias, del gasto económico que ello conlleva.

La explicación a este fracaso es simple: salvo excepciones, se pierde el tiempo

¿Y por qué se pierde el tiempo?  La respuesta depende de varios factores:

  • Demasiados alumnos en clase, no pueden participar lo suficiente y además se crea jaleo entre los compañeros (en español, naturalmente)
  • Profesores no suficientemente preparados, repito que salvo excepciones.  No solo en la metodología del inglés, sino también en el trabajo con niños.  No se puede poner a un profesor de adultos a dar clases a niños si sus habilidades no están contrastadas
  • Profesores no suficientemente motivados.  Porque no es el trabajo de sus sueños, porque ganan poco,…
  • Alumnos no suficientemente motivados.  Están recibiendo una cantidad de información que les es extraña y no se les ha avisado del esfuerzo que tienen que poner de su parte, de lo importante que para su futuro es el conocimiento que van a recibir

Los padres que no hablen ni una palabra de inglés… bueno, pues tendrán que confiar en los recursos que puedan encontrar, ya sean profesores particulares o academias.  Ahora bien, los padres que sí habláis inglés,… ejem, si me lo permitís… no tenéis excusa.

Lo que nuestros hijos aprenden con el desarrollo cerebral aun en la infancia vale su peso en oro. Para mí, metafóricamente hablando, es como si jugáramos una partida “contra el reloj”, biológico en este caso 🙂 . Se nota mucho por ejemplo en el acento: por debajo de cierta edad las personas aprenden a pronunciar mucho mejor.  Es por esto, entre otras cosas, que me planteo el proceso de aprendizaje con un ritmo alto.  Quiero que mis hijos absorban los conocimientos en la edad en la que mejor se retienen.  Me gustaría además que entraran en la adolescencia con una autonomía ya suficiente para que se desenvuelvan bien en el mundo de las tecnologías de la información.  Que si tienen que hacer un trabajo en clase sobre , qué sé yo, las “placas tectónicas”, que busquen en internet, en inglés, la información.  Porque la van a encontrar mucho más detallada y de mejor calidad que en castellano.

Y como quiero asegurarme de que el proceso de aprendizaje llegue a buen puerto, sin cocodrilos 🙂 , pues me ocupo personalmente… enseño inglés a mis hijos en casa

El valor de los juegos

En este blog, ” enseñar inglés en casa “, se hacen numerosas referencias a distintos juegos que se pueden realizar durante el proceso de aprendizaje.  Algunos son muy evidentes, como por ejemplo, esconder algo en la habitación y hacer preguntas usando las preposiciones (….under the bed?, ….behind the desk?).  Otros son algo más elaborados, con tableros, turnos de juego, etc…

¿Qué peso deben tener los juegos en la enseñanza del idioma?  Pues, como tantas veces, depende:

  • De la edad del niño, sin duda.  Mientras más pequeños sean, más contenido lúdico, o de otra forma se nos rebelarán 🙂
  • De la personalidad del niño.  Si su hijo es muy inquieto, comenzar la clase con un juego será casi un “must”, para ir cambiándole el chip y centrándole en la actividad de aprender inglés.
  • Del tiempo que se disponga.  Si están un fin de semana en casa con lluvia continua, pues es casi obligado buscar juegos que hacer.  En la clase de inglés, los juegos serán en inglés, claro.

Mi experiencia (recuerden, con un hijo de 7 años que ya sabe leer): Ponderar el juego con otras actividades de aprendizaje del idioma, dentro del contexto de “la clase”.  Es decir, “la clase” comienza, estamos “en clase”, es nuestro tiempo “de clase”.  Nos hemos programado para que no nos interrumpan, el niño es consciente de que vamos a estar un rato juntos y de que el adulto es el que “dirige la orquesta”.

Dentro de este contexto, de tiempo de calidad que nos reservamos “el profesor y el alumno”, el juego forma parte de la clase, pero para mí no debe convertirse en el hilo conductor de la clase.  De esta forma, usaremos los juegos a nuestra conveniencia:

  • Al comienzo de la clase, por ejemplo, para introducir el contenido de lo que va a venir después
  • Al final de la clase, como premio a una actividad que se ha realizado muy bien por parte del niño
  • Cuando el contenido de lo que vamos a enseñar sea de por sí muy “jugueteable”, porque implica movimiento y dinamismo (ver sección “THIS/THAT” como ejemplo)
  • Cuando se trate de un dia en el que el niño esté cansado o irritado, hacer del juego ese día la única actividad de la clase de inglés, para asentar el refuerzo positivo que le otorgamos al idioma.

El juego no lo entiendo por tanto como un fin en si mismo, sino como un medio para centrar adecuadamente los contenidos del idioma.  Evito de esta forma trivializar en exceso “la clase”.  El objetivo es aprender, los ingredientes de la receta son los distintos contenidos, orales y escritos, que hemos preparado.  Los juegos son la pimienta “que le da sabor al plato”.

Por otra parte, el que no siempre se juegue no quiere decir que la clase no sea amena.  Aquí y allá introduciremos a menudo una anécdota, un guiño, una nota de humor.  El proceso debe ser entretenido, pero, como en la vida, todo no puede ser diversión, a veces hay que “hincar codos”.  Después de los “codos”, es mi experiencia, más aun valoran los niños el momento en que llegan los juegos.

“Pas de bras, pas de chocolat”, que dirían los franceses… Dicho lo cual, mientras se juega nos lo pasamos bien, por supuesto 🙂

Cómo usar este blog

Tras el retorno de algunas personas sobre la estructura del blog, paso a comentar algunas cosas:

Este blog describe un proyecto educativo que tiene por objetivo guiar a los adultos en el proceso de aprendizaje del inglés en los niños para alcanzar un nivel de “autonomía”.  Tiene como requisito que el niño sepa ya leer (ver nota).  Estimo en dos años el tiempo requerido para llegar al nivel de autonomía, aunque esto variará en función de la continuidad en las clases (idealmente 30-45 min diarios, diarios incluye sábados, domingos, festivos… sí 🙂 ).

La estructura del blog está organizada en diversos bloques que pueden identificar en el menú principal del blog.  En cada encabezamiento (“primeros pasos”, “segundos pasos”,…) se incluye un esquema con las distintas secciones y el momento en que se incorpora cada una en el tiempo.  Tomenlo a título indicativo, más que la duración que represento en los diagramas lo más importante sea quizás el orden de precedencia en los contenidos.

No recomiendo usar el blog “picoteando” contenidos aquí y allá.  Un idioma no es una caja de herramientas de la que un día tomo una llave hexagonal y otro día tomo un destornillador.  O sea, el blog no está concebido como secciones independientes, sino entrelazadas entre sí y formando parte de un proyecto completo.

Si su hijo/a ya domina los primeros contenidos, en este caso le recomiendo una rápida lectura por su parte de estos primeros bloques hasta que lleguen al punto en que “engancharse al blog” con su alumno.

El blog contiene numerosos enlaces a contenidos en internet, youtube,…  como no podía ser de otra forma en el mundo interconectado del siglo XXI.  Úsenlos, son de alta calidad y le ayudarán en el proceso de aprendizaje.  No obstante, el actor principal en todo este “show” va a ser… USTED, el papá/ la mamá… el “profe” en suma

¡Ánimo!

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Nota: Para niños que aun no sepan leer les recomiendo el blog de Miss Lucy “mihijohablainglés” (enlace aquí)

¡Échele ganas!…. “desire”

Usted sabe inglés

Su hijo o hija no lo sabe aun. En la escuela le están empezando a enseñar, pero usted sabe que no lo hacen al ritmo suficiente.  Está en una clase con 25-30 alumnos más y el profesor se conforma con que avancen poco a poco y que no se altere demasiado el orden.

It’s not enough… and you know it

¿entonces? ¿por qué no actúa?

En la edad de su hijo/a sus cerebros son dúctiles.  Con la estimulación adecuada, el ritmo del proceso de adquisición del idioma puede multiplicarse.  Lo estoy viendo dia a dia en mi hijo, que hace 5 meses no sabía una palabra y ahora puede entender los cuentos infantiles que yo le propongo.

No hace falta ser un profesional para hacerlo.  Yo no lo soy.  Eso sí, tengo el compromiso inquebrantable de aumentar su nivel día a día. ¡Y funciona!

¿Qué mejor regalo le puede ofrecer a sus hijos?  Aprender la lengua mundial a una edad en la que están a tiempo de alcanzar su dominio completo. Y está al alcance de su mano….

¿A qué espera?

Si los métodos que propongo en este blog no le convencen, busque otros.  En internet hay miles de “worksheets”, de contenidos audiovisuales,…

¿Va a esperar a que lleguen a la adolescencia para gastarse sus ahorros en academias?  ¡Empiece ya, sea usted mismo su “teacher”!

Además, no lo haga sólo por el inglés.  Trabajar con sus hijos es una experiencia maravillosa.  Inculcar el valor del esfuerzo, de la constancia, del sentido del humor a través del aprendizaje del inglés.  ¡Qué maravillosa oportunidad!

Y, repito, no tiene que ser un profesional.  Eso sí, deberá echarle…… ¡ganas!…”desire”

Post destacado de la semana: Entorno de Trabajo

Lo que voy a exponer en este post no es nada que no se pueda extrapolar a la enseñanza en cualquier ámbito ya sea idiomas, ciencias o cualquier otro tipo de  transmisión de conocimiento.  No obstante, me parece importante recalcarlo porque intuyo que muchos intentos fallidos al aprender un idioma a veces tienen que ver más con este punto que con la metodología.

En un post anterior hablaba de la motivación.  En éste post miro el prisma desde el lado inverso, desde los denominados “factores de higiene” o “factores desmotivantes”… de cara a evitarlos, claro 🙂

Veamos.  Lo primero que debemos tener claro es que el tiempo de la clase es “sagrado”.  Entiéndanme, puede atenderse una llamada urgente o una interrupción justificada.  Sin embargo, el alumno debe percibirlo como una verdadera excepción.

El entorno de trabajo debe ser:

  • Silencioso
  • Sin distracciones (televisión, personas pasando)
  • Bien iluminado
  • Con una mesa suficientemente amplia
  • Con sillas que permitan una postura adecuada

Parece de Perogrullo pero conozco de casos en los que estos mínimos requisitos no se respetan.  El respeto al tiempo y al trabajo que estamos realizando implica que hay unas condiciones que deben cumplirse.  De lo contrario estaríamos boicoteando nuestra propia tarea, que como han podido percibir no es ni mucho menos trivial.

La resistencia a adquirir los nuevos conocimientos irá en función de la motivación del alumno.  En la sección “motivación” y en muchas otras hablo de las distintas posibilidades que podemos usar para “avivar la llama” del saber en nuestro alumno.  En todo caso, le aseguro que la resistencia  aparecerá ocasionalmente con mayor o menor intensidad.

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Esta resistencia puede deberse a:

  • Cansancio (P.ej. no es lo mismo dar una clase un sábado por la mañana después de un sueño reparador que darla tras un día largo de colegio en el que se han realizado además otras actividades extraescolares)
  • Aridez del contenido (P.ej. No es lo mismo hacer ejercicios dinámicos con juegos que implican movimiento como los del “behind/on/under/….” que explicar cuáles pronombres personales se asocian con “was” y cuáles con “were”)
  • Capacidad de frustración del alumno. Cuando los ejercicios propuestos vayan saliendo bien, el alumno se anima. Si no hace más que fallar una pregunta tras otra, terminará derramando lágrimas 😦  No se le rompa el corazón, ajuste el grado de dificultad de los ejercicios a la capacidad de su alumno, de forma que sea un reto…. pero un reto alcanzable

Hay un valor fundamental que debe acompañar nuestro viaje al conocimiento del idioma: la constancia

El alumno que percibe que su profesor toma las clases como algo ineludible, que las emprende con entusiasmo tiene muchas posibilidades de contagiarse de ese espíritu y ver en las clases una actividad beneficiosa para sí mismo.

Si el profesor debe ausentarse varios días por cualquier motivo (laboral, etc…) se debe preparar el antes y el después de la partida para que no se “enfríen” los conocimientos.  Nos lo tomamos en serio, no queremos dar un paso adelante para después tener que dar dos atrás.

Otro tema: El material que utilicemos debe ser de suficiente calidad.  Fotocopias (que usaremos en la mayoría de los casos) que sean legibles, aplicaciones en tabletas con un tamaño de pantalla y un sonido adecuados.

Añado además una referencia a las nuevas tecnologías: Configurar la televisión para disponer de la aplicación “youtube” me parece de gran utilidad, porque son numerosos los contenidos lúdicos y a la vez didácticos en inglés que podremos encontrar.  Al poder proyectar estos contenidos en la televisión estaremos haciendo del tiempo de ocio de los niños un tiempo de aproximación al idioma.

La adquisición del conocimiento es un viaje apasionante y como en todo viaje debemos ir bien pertrechados.

Aprender inglés de niños… también ahorra dinero (1ª parte)

Esta semana he estado por trabajo en Francia y me he cruzado con este artículo en la prensa.

http://www.lefigaro.fr/formation/2015/03/05/09006-20150305ARTFIG00008-se-former-en-anglais-reste-un-must-pour-les-salaries.php

…según un estudio realizado… uno de cada dos asalariados franceses se siente frenado profesionalmente por un dominio insuficiente del ingles….

Créanme, si hay alguien que puede hablar inglés peor que los españoles, esos son los franceses 🙂

Está bien que nuestros vecinos del norte se sensibilicen de que tienen que mejorar su nivel.  A veces las reuniones con franceses que se desarrollan en inglés pueden ser una tortura 🙂

Pongo de manifiesto ésto, como anticipo de un tema que seguiré posteando en otras ocasiones:  El gasto económico de aprender una lengua.

Da muchísimo que hablar el tema.  Enseñar inglés es de hecho una actividad económica muy importante que emplea a cientos de miles de personas en todo el mundo.

Y mientras más adultos los alumnos: más cursos on-line, más programas de television, …más dinero intercambiado.  Así se sostiene toda una red de enseñantes que se pueden de esta manera ganar honradamente la vida.

Nada que objetar.  Solo que prefiero, para el caso de mis hijos, reservar mis ahorros en su educación utilizando al inglés como un medio, un canal para aprender otras muchas cosas en lugar de ser un fin en sí mismo.

En mi caso acudiré a los profesores nativos más adelante para perfeccionar; en un principio mis hijos aprenderán inglés con su papá y cuando se tengan que enfrentar a tantas otras materias en las que su papá ya no les pueda ayudar, como nuevas tecnologías, etc… pues ya estarán preparados para aprenderlas ellos mismos apoyándose en el inglés 🙂

REPETICIÓN, REPETICIÓN, REPETICIÓN

A lo largo de las diferentes secciones del blog hago numerosas menciones a la “repetición” como valor importante a la hora de fijar los conocimientos.

Hago un aparte en este post para evitar que de tanto hacer referencia a la repetición pueda devaluarse el sentido que quiero otorgarle.

La repetición no es sólo importante, es que es FUNDAMENTAL, así, con mayúsculas.

No hay nada en un idioma que se retenga por primera vez, o al menos yo no conozco a nadie que tenga esa capacidad.  Así que a menos que cuenten con un “little einstein” en casa, la repetición deberá formar parte continua del plan de trabajo que trazamos.  Sólo así, tras muchas, decenas de repeticiones, conseguimos que los contenidos se asimilen.

Es pesado.  Es muy pesado a veces tener que volver una y otra vez a repetir ejemplos. Darse cuenta de que tras 5 o 6 sesiones el niño vuelve a cometer errores que creíamos superados y tener que volver a recordárselo, pero….  el aprendizaje es así.  No es una trayectoria rectilínea sino un largo y sinuoso camino (“the long and winding road” 🙂 ).  Habrá días en los que se levante de la silla con la sensación de un trabajo bien hecho y con la admiración por la capacidad de su alumno.  No obstante, habrá algún día también en el que tendrá que interrumpir la clase y posponerla porque su alumno está bloqueado y no encuentra la manera de desbloquearlo. Será una sabia decisión, porque también le permitirá a usted como profesor enfocar tal o cual contenido de una manera distinta.

Le animo pues a no desesperarse o a aburrirse.  Su entusiasmo es la gasolina que mueve el motor, ya que los niños normalmente no valoran la necesidad de realizar un esfuerzo (como el de aprender un idioma) cuando no conlleva una recompensa inmediata.  En este caso es usted quien conoce mejor el valor de la recompensa: mejores perspectivas laborales, capacidad de viajar, conocimiento de otras culturas,…  ¡transmítaselo sin pudor a su alumno!.  Dígale que el esfuerzo que está realizando tendrá consecuencias enormemente positivas en su futuro. Por otra parte, un regalito puntual a su alumno por un destacado esfuerzo concreto… pues también motiva 🙂

Como conclusión, consiga evitar con su entusiasmo que el tedio se cuele por los resquicios de nuestro incipiente edificio de conocimiento.